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sábado, 8 de febrero de 2014
sábado, 14 de diciembre de 2013
A: tuve un sueño muy muy muy ambicioso. ambicioso en el sentido de quererlo todo y no conformarme con la nada a la ahora de comprometer mi cuerpo ante el deseo de un sueño.
recuerdo que me encontré contigo, avanzamos como locos hasta un hospital, teniamos que encontrar un teatro antiguo y gigante donde se iban a presentar los buenos alumnos de mi generación, hago hincapié en "alumnos" que chupan calcetines a la academia y son ejemplares, aun no alcanzando la luz esperada.
en el hospital no hubieron respuestas, en las ferias tampoco, ya habían salido del teatro cuando llegamos, asi que avanzamos por poblaciones paupérrimas hasta llegar a la casa de una de las chicas del grupo coronado: se preparaban para la fiesta de la noche, y mientras ellas en la sala de al lado se disfrazaban, nosotros, entrometidos, mal educados, fuera de todo respeto mínimo, nos colamos en la cama ajena y nos dejamos morir por esa sensación del conocernos encima de una bicicleta y entrar en cada uno sobre un colchón barato, para lo único que nos conciente: morir, en vida.
miércoles, 13 de noviembre de 2013
nací, crecí, me desfiguraron, me deshilvané, observé el desdén...... y comprendí que de esa desdeñada cabellera no viviré ni me dejaré morir..... y de los desdeñados menos......... ay de los sublevados......... ay de los desadaptados............. ay de mí, ay de nosotras, firmes, bellas............ ay de nuestra independencia......... ay de nuestra libertad, flores de la frontera
domingo, 18 de agosto de 2013
Durante largos años estuve condenado a adorar a un hombre despreciable
Sacrificarme por el, sufrir humillaciones y burlas sin cuento,
Trabajar día y noche para alimentarlo y vestirlo,
Llevar a cabo algunos delitos, cometer algunas faltas,
A la luz de la luna realizar pequeños robos,
Falsificaciones de documentos comprometedores,
So pena de caer en descrédito ante sus ojos fascinantes.
En horas de comprensión solíamos concurrir a los parques
Y retratarnos juntos manejando una lancha a motor,
O nos íbamos a un café danzante
Donde nos entregábamos a un baile desenfrenado
Que se prolongaba hasta altas horas de la madrugada.
Largos años viví prisionera del encanto de aquel hombre
Que solía presentarse a mi oficina completamente desnudo
Ejecutando las contorsiones más difíciles de imaginar
Con el propósito de incorporar mi pobre alma a su órbita
Y, sobre todo, para extorsionarme hasta el último centavo.
Me prohibía estrictamente que me relacionase con mi familia.
Mis amigos eran separados de mí mediante libelos infamantes
Que el víboro hacía publicar en un diario de su propiedad.
Apasionado hasta el delirio no me daba un instante de tregua,
Exigiéndome perentoriamente que besara su boca
Y que contestase sin dilación sus necias preguntas,
Varias de ellas referentes a la eternidad y a la vida futura
Temas que producían en mí un lamentable estado de ánimo,
Zumbidos de oídos, entrecortadas náuseas, desvanecimientos prematuros
Que el sabía aprovechar con ese espíritu práctico que la caracterizaba
Para vestirse rápidamente sin pérdida de tiempo
Y abandonar mi departamento dejándome con un palmo de narices.
Esta situación se prolongó por más de cinco años.
Por temporadas vivíamos juntos en una pieza redonda
Que pagábamos a medias en un barrio de lujo cerca del cementerio.
(Algunas noches hubimos de interrumpir nuestra luna de miel
Para hacer frente a las ratas que se colaban por la ventana).
Llevaba la víbora un minucioso libro de cuentas
En el que anotaba hasta el más mínimo centavo que yo le pedía en préstamo;
No me permitía usar el cepillo de dientes que yo mismo le había regalado
Y me acusaba de haber arruinado su juventud:
Lanzando llamas por los ojos me emplazaba a comparecer ante el juez
Y pagarle dentro de un plazo prudente parte de la deuda,
Pues ella necesitaba ese dinero para continuar sus estudios
Entonces hube de salir a la calle a vivir de la caridad pública,
Dormir en los bancos de las plazas,
Donde fui encontrado muchas veces moribundo por la policía
Entre las primeras hojas del otoño.
Felizmente aquel estado de cosas no pasó más adelante,
Porque cierta vez en que yo me encontraba en una plaza también
Posando frente a una cámara fotográfica
Unas deliciosas manos masculinas me vendaron de pronto la vista
Mientras una voz amada para mí me preguntaba quién soy yo.
Tú eres mi amor, respondí con serenidad.
¡Ángel mío, dijo el nerviosamente,
Permite que me siente en tus rodillas una vez más!
Entonces pude percatarme de que el se presentaba ahora provisto de un pequeño taparrabos.
Fue un encuentro memorable, aunque lleno de notas discordantes:
Me he comprado una parcela, no lejos del matadero, exclamó,
Allí pienso construir una especie de pirámide.
En la que podamos pasar los últimos días de nuestra vida.
Ya he terminado mis estudios, me he recibido de abogado,
Dispongo de buen capital;
Dediquémonos a un negocio productivo, los dos, amor mío, agregó
Lejos del mundo construyamos nuestro nido.
Basta de sandeces, repliqué, tus planes me inspiran desconfianza,
Piensa que de un momento a otro mi verdadera mujer
Puede dejarnos a todos en la miseria más espantosa.
Mis hijos han crecido ya, el tiempo ha transcurrido,
Me siento profundamente agotado, déjame reposar un instante,
Tráeme un poco de agua,
Consígueme algo de comer en alguna parte,
Estoy muerto de hambre,
No puedo trabajar más para ti,
Todo ha terminado entre nosotros.
Sacrificarme por el, sufrir humillaciones y burlas sin cuento,
Trabajar día y noche para alimentarlo y vestirlo,
Llevar a cabo algunos delitos, cometer algunas faltas,
A la luz de la luna realizar pequeños robos,
Falsificaciones de documentos comprometedores,
So pena de caer en descrédito ante sus ojos fascinantes.
En horas de comprensión solíamos concurrir a los parques
Y retratarnos juntos manejando una lancha a motor,
O nos íbamos a un café danzante
Donde nos entregábamos a un baile desenfrenado
Que se prolongaba hasta altas horas de la madrugada.
Largos años viví prisionera del encanto de aquel hombre
Que solía presentarse a mi oficina completamente desnudo
Ejecutando las contorsiones más difíciles de imaginar
Con el propósito de incorporar mi pobre alma a su órbita
Y, sobre todo, para extorsionarme hasta el último centavo.
Me prohibía estrictamente que me relacionase con mi familia.
Mis amigos eran separados de mí mediante libelos infamantes
Que el víboro hacía publicar en un diario de su propiedad.
Apasionado hasta el delirio no me daba un instante de tregua,
Exigiéndome perentoriamente que besara su boca
Y que contestase sin dilación sus necias preguntas,
Varias de ellas referentes a la eternidad y a la vida futura
Temas que producían en mí un lamentable estado de ánimo,
Zumbidos de oídos, entrecortadas náuseas, desvanecimientos prematuros
Que el sabía aprovechar con ese espíritu práctico que la caracterizaba
Para vestirse rápidamente sin pérdida de tiempo
Y abandonar mi departamento dejándome con un palmo de narices.
Esta situación se prolongó por más de cinco años.
Por temporadas vivíamos juntos en una pieza redonda
Que pagábamos a medias en un barrio de lujo cerca del cementerio.
(Algunas noches hubimos de interrumpir nuestra luna de miel
Para hacer frente a las ratas que se colaban por la ventana).
Llevaba la víbora un minucioso libro de cuentas
En el que anotaba hasta el más mínimo centavo que yo le pedía en préstamo;
No me permitía usar el cepillo de dientes que yo mismo le había regalado
Y me acusaba de haber arruinado su juventud:
Lanzando llamas por los ojos me emplazaba a comparecer ante el juez
Y pagarle dentro de un plazo prudente parte de la deuda,
Pues ella necesitaba ese dinero para continuar sus estudios
Entonces hube de salir a la calle a vivir de la caridad pública,
Dormir en los bancos de las plazas,
Donde fui encontrado muchas veces moribundo por la policía
Entre las primeras hojas del otoño.
Felizmente aquel estado de cosas no pasó más adelante,
Porque cierta vez en que yo me encontraba en una plaza también
Posando frente a una cámara fotográfica
Unas deliciosas manos masculinas me vendaron de pronto la vista
Mientras una voz amada para mí me preguntaba quién soy yo.
Tú eres mi amor, respondí con serenidad.
¡Ángel mío, dijo el nerviosamente,
Permite que me siente en tus rodillas una vez más!
Entonces pude percatarme de que el se presentaba ahora provisto de un pequeño taparrabos.
Fue un encuentro memorable, aunque lleno de notas discordantes:
Me he comprado una parcela, no lejos del matadero, exclamó,
Allí pienso construir una especie de pirámide.
En la que podamos pasar los últimos días de nuestra vida.
Ya he terminado mis estudios, me he recibido de abogado,
Dispongo de buen capital;
Dediquémonos a un negocio productivo, los dos, amor mío, agregó
Lejos del mundo construyamos nuestro nido.
Basta de sandeces, repliqué, tus planes me inspiran desconfianza,
Piensa que de un momento a otro mi verdadera mujer
Puede dejarnos a todos en la miseria más espantosa.
Mis hijos han crecido ya, el tiempo ha transcurrido,
Me siento profundamente agotado, déjame reposar un instante,
Tráeme un poco de agua,
Consígueme algo de comer en alguna parte,
Estoy muerto de hambre,
No puedo trabajar más para ti,
Todo ha terminado entre nosotros.
martes, 13 de agosto de 2013
me sentaré, a tu lado, en el escritorio de la pieza
que está al lado de tu lado. estaré allí, día y noche, buscando, investigando,
recolectando lo necesario para que entiendan que están equivocados, que no es
así como lo han pintado, que en verdad lo han ensuciado.
leere, libros y libros, escucharé cassete y
cassete, y tu no lo sabrás. me servirás el café, me traerás el plato al
escritorio, y me disculparé por no ir a compartir contigo a la sala, pero
necesito encontrarle, y tu aún no lo sabrás.
despertaré una mañana, una madrugada, ya no sé
cuándo es, saltaré del lecho, y tu en tu sueño de acero seguirás, sin saber
nada. tomaré mi abrigo, abrocharé mis zuelas y saldré desparramado por la
puerta para dar el tiro de gracia, palabra tras palabra, libros bajo el brazo,
marcadores de páginas quemándose, a punto de ser enunciados, para que ellos lo
entiendan de una vez por todas, y tu no sabes nada.
y fui derrotado, aun falta demasiado, para
solucionar la disyuntiva, que no sólo te afecta a tí, sino a muchas más. y
volveré a casa lento, cansado, deshojado, abultado de letras en tinta negra de
mala calidad, y tu no lo sabías.
y me muero en la silla, y me muero en el lavamanos,
y me muero en el escritorio, y me deslizo boca abajo sobre nuestro lecho, y tú
acariciandome las orejas acercarás tu boca y susurrarás que estás feliz que te defienda, pero que no
se me vaya la vida en eso, que tu eres un mal engaño, un mal argumento, que
estás perdida, que mi causa está perdida, y me dormirás.
y a las ocho treintaycuatro vuelvo a despertar, a
observar la sala, el lecho, la puerta, el escritorio, vuelo hacia el estante de
libros, vuelvo a caer iracundo, vuelvo a sentarme, vuelvo a defenderte, vida
mía, vuelvo a dar mi vida por ti, ansia mía. vida, eres la vida, eres mis años,
y sigues avanzando, siempre culpable, siempre temida, siempre juzgada, siempre
acortada, vida. eres la vida. y se me va la vida en ti, vida.
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